NICOSIA.- El presidente de la República de Chipre, Nikos Anastasiades, busca caminos para salir de la crisis y para ello propondrá exenciones fiscales, medidas para proteger a los trabajadores nacionales e incluso autorizaciones para abrir casinos, según publicó ayer el diario local "Fileleftheros".
El mandatario quiere impulsar los casinos por necesidades económicas, pese a la oposición de la influyente Iglesia Ortodoxa de su país. "La economía necesita urgentemente un impulso y los casinos atraen turistas nacionales e internacionales", alegó.
Hasta ahora las casas de juegos sólo operan de forma legal en el área turca de la isla mediterránea, la República Turca del Norte de Chipre, reconocida sólo por Ankara tras la invasión de 1974. La República de Chipre, ubicada al sur del país, es miembro de la Unión Europea (UE) y representa al conjunto de la isla.
Anastasiades propuso también la exención fiscal para los beneficios de las empresas que vuelvan a invertir en el país y propuso facilidades en el plazo de los pagos y de los intereses de créditos. También pretende mediar entre asociaciones de dueños e inquilinos para bajar el precio de los alquileres.
El jefe de Estado también advirtió que podrían llegar malos tiempos para los extranjeros que habitan en el país como extracomunitarios, ya que el gobierno busca negociar con los empresarios una cláusula de empleo informal para proteger a los trabajadores chipriotas, que fijaría una cuota del 30% como máximo de extranjeros en las empresas.
Se calcula que en Chipre trabajan unos 100.000 extranjeros que provienen de países de la (UE). Entre las tareas más frecuentes figuran los servicios del hogar, cuidando niños, o en el sector de la construcción, la mayoría procedentes de Filipinas, de Sri Lanka o de India.
El acuerdo de un paquete de rescate internacional para Chipre de 10.000 millones de euros desató el primer "corralito" en un país del bloque comunitario europeo, al implicarse por primera vez a dueños de depósitos bancarios con más de 100.000 euros.
Tras casi dos semanas de cierre, los bancos reabrieron sus puertas el jueves pasado, con normalidad, aunque con estrictas restricciones al movimiento de capitales, con el propósito de evitar una fuga masiva del dinero.
A los ciudadanos se les impuso un límite de extracciones de efectivo de 300 euros por persona y por día. (DPA)